Crónicas desde orilla y/o embarcadas.

martes, 30 de julio de 2013

Cierre de temporada

Como ya he dicho en otras ocasiones por la red, los meses de verano en Las Canarias están monopolizados por los vientos alisios, los cuales suelen soplar con fuerza e imposibilitan por lo general la pesca embarcada. Solo el suroeste de las islas de mayor relieve queda abrigado de las intensas corrientes de aire, siendo factible por consiguiente salir de puerto. Sin embargo estas aguas están altamente presionadas y tener una jornada positiva es casi una quimera. Por tanto y al menos en mi caso prefiero esperar a que la componente sea más favorable.

No es que pueda decirles que la temporada haya sido estupenda, no. No obstante he conseguido anotar en mi casillero algún animalillo deseado y además he logrado en la medida de lo posible obtener fruto en la mayoría de las jornadas. No hemos (refiriendome también a Alberto) podido intentarlo en tantas ocasiones como hubiéramos deseado, pero tampoco sería correcto decir que probáramos solo de vez en cuando.

Aquí vemos al Capi con una de las innumerables sierras que se ha marcado.


Aunque no es veterano en el gobierno de embarcaciones consigue colocarnos siempre en las zonas apetecibles de forma idónea, sin tener nada que envidiar a otros más curtidos, y esta pericia me brinda oportunidades que no dejo escapar.






Y como captura destacada este pejerrey de 9Kg.


Mil gracias Capi.

También hubo tiempo para visitar a David y Adal, y como no, para probar suerte.

El de Tegueste embarcó un jurel mayúsculo.


Yo mojé con alguna plumilla y poco más.


Y para finalizar alguna fotillo más de la temporada.

Loquillo.



Listado.



Un buen jurel.



Y un peto estupendo.


Hasta la próxima.

martes, 4 de junio de 2013

Tres peces, dos batacazos y un infortunio.

El título, que me recuerda a aquellos usados por los autores de la divertida serie "La que se avecina", sintetiza al máximo lo acaecido en mis últimas cinco jornadas. Dos mañanas y tres ocasos de suerte dispar.

Les comento brevemente algo de cada una.

Día 1.-  El sol estaba cayendo y llevaba poco lanzando cuando llegó la única ocasión, una sierra importante. Estimo rondaría los 6kg.


Día 2.-  Tarde que transcurre entorno a una playa del este grancanario. Solo dos oportunidades que llegan pronto, una lubina y una baila estupenda.




Algo más de un kilo y alrededor de 2,5kg respectivamente.


Días 3 y 4.-  Bolos categóricos al orto. Nada extra que comentar.


Día 5.- Tarde del pasado viernes. No tardo demasiado en enganchar el primer pescadito, un pejerrey de unos 3kg. Una vez acercado a la orilla, presta su ayuda con jamo (salabre) un chico que se encontraba por las inmediaciones. En general, estos instrumentos son útiles para el fin que han sido diseñados. No obstante, a la hora de atrapar al pez hay que hacerlo con precisión, porque si no aparecen dificultades como que se líen los triples en la malla, consecuentemente cueste horrores meter el animal dentro y acabe por perderse, mecagoen...  Bueno, prosigo y pica un lagarto. Ya cerca a mi posición veo como otro hermoso saltatrix (unos 6kg) le sigue muy próximo, pero no quiso atacarle. Lanzo todo lo que tengo a mi alcance para tentarle, mas no consigo el propósito. Transcurrido el tiempo y con el día expirando obtengo un buen trancón. Afianzo la picada y el pez que corre con fuerza. Pensé que esta vez si pondría algo en seco, sin embargo poco después se suelta y me quedo con las ganas.

Tanto del éxito como del fracaso he sacado apuntes que me vendrán bien en el futuro. Los más marcados son:

- Cuidado con los salabres.

- Para qué coño madrugar. :)


Saludos.

sábado, 1 de junio de 2013

A ciegas.

Alberto es un colega reciente, al cual conozco no hace más de un año. Sin embargo, durante este tiempo  la comunicación ha sido fluida y constante. Prolongadas charlas dedicadas tanto a la pesca como a otros muchos temas, más grandes momentos que hemos vivido han ido moldeando y consolidando una realidad, la buena amistad que nos une actualmente. 

Resulta que no hace demasiado él sale a "echar un ratillo" en embarcación  pequeña de paseo, poco estable y que carece por completo de equipamiento para la práctica de la pesca. Si tenemos en cuenta que en Gran Canaria capturar cualquier pez es complicado aún disponiendo de abundantes spots y la tecnología idónea para escrutarlos, nos podemos imaginar lo que supone probar fortuna (nunca mejor dicho) cuando ni siquiera controlas una posición guiándote por tierra. Ante tales circunstancias, opta sabiamente por no alejarse mucho de puerto, que para llevarse una más que probable decepción mejor si es cerca, y tras poca navegación se encomienda a las corrientes.

Yo, que no le acompañé pues en esa fecha me encontraba de viaje, oigo el teléfono, contesto y le escucho decirme entusiasmado que no sabía ni cuantas trancadas había tenido, que en atmósfera había puesto una bicúa, un buen pargo y dos estupendos jureles y me comenta igualmente a tiempo real que le acaban de propinar otro fuerte tirón. Cuando empiezan a entrar en mi whatsapp las imágenes de los animales, quedé atónito ante este excelente resultado.





Su cara en esta última instantánea expresa perfectamente lo que supuso aquella mañana, ÉXTASIS TOTAL.

¡¡¡Grande Alberto!!!

lunes, 6 de mayo de 2013

El valor de la experiencia

Aunque no sea tan veterano como me gustaría (me inicié a mediados de 2007) y sabiendo que otros pescadores de la región duplican (al menos) mi antigüedad en la práctica del spinning, es un hecho que desde que comencé a "flirtear" con la disciplina le he dedicado muchísimo tiempo. Asimismo puedo decir que mis principios fueron en general exitosos, lo cual me facilitaba el aprendizaje y me animaba a insistir una y otra vez, ya que la diversión estaba "garantizada".

Imagen de 2007.
           

A medida que avanzaba en el conocimiento de la técnica y ante las expectativas, surgía la necesidad de hacerme con todo tipo de señuelos, tomando igualmente la determinación de mejorar la calidad de cada uno de los componentes del equipo.

Imagen de 2008.


Estas circunstancias, unidas a otras, como puede ser el amplio dominio del territorio en el que he solido actuar, me han permitido acumular gran cantidad de información, que se ha visto traducida a día de hoy en una notable experiencia. Actualmente tengo muy claro sobre todo el dónde acudir en función de la meteorología y las mareas, y como cabe esperar, el control empírico de la mayoría de los artificiales de que dispongo es sólido, sabiendo sin titubeos que muestra escoger en cada momento y condiciones. Para mi es esta perspicuidad la que me posibilita hogaño mejorar los porcentajes de éxito si comparo con fechas de 2010 y 2011. Máxime si tenemos en cuenta que a medida que pasa el tiempo es más complicado capturar, debido en gran parte a la inexorable merma del número de peces, y sin embargo hoy, las jornadas que acabo con cero se han reducido. Es cierto que voy menos, pero esto para nada influye en el resultado.

En los más de dos meses que llevo sin actualizar este espacio he tenido algún día muy bueno, sin embargo la mayoría de las veces he logrado una, dos capturas máximo.















Por supuesto y más tratándose de algo tan voluble como es la pesca, prosigo con el estudio. Nunca hay que estancarse. Y se los dice alguien que es muy conservador en la práctica de esta estupenda afición. Tal vez es lo único que me reprocho, puesto que mi forma de actuar es muy cerrada. No ando a menudo con probaturas, pero de vez en cuando abro la puerta a nuevos procedimientos, señuelos etc, esto último es clave para continuar evolucionando.

Saludos